Aceituna Taggiasca, el orgullo que conquistó el Perú
Es protagonista de un cóctel Martini servido en el célebre “Troppo Ristorante” de Lima
Por Fioé A. Djeraba
Una historia de raíces y de empresa familiar que lleva el sabor de Liguria hasta el Perú. La aceituna Taggiasca se ha convertido en protagonista de un viaje intenso, símbolo de identidad, elegancia y renacimiento.
Es un pequeño fruto que cuenta la historia de la Riviera ligur mejor que mil palabras: la aceituna Taggiasca. Nacida entre los muros de piedra seca y los olivares que miran al mar, es un símbolo de la región, apreciada por su sabor delicado y su profundo carácter inconfundible.
Un tesoro local que, con los años, ha comenzado a viajar lejos, hasta llegar a las mesas y corazones del otro lado del océano.
La protagonista de esta historia es una mujer ligur, Nelly Mendoza, ligada a la tierra y a una sutil línea de memoria y destino. Su familia, de origen genovés —la abuela llevaba el apellido Grimaldi— emigró al Perú a finales del siglo XIX, como muchos ligures que buscaban nuevas oportunidades, dejando atrás el deseo de regresar a sus orígenes, a Liguria, donde actualmente ha iniciado Romentellani Food, dedicada a los productos italianos de calidad: vinos, productos típicos y, naturalmente, la aceituna Taggiasca.
Con pasión y tenacidad ha construido un puente comercial con el Perú, exportando las excelencias ligures e italianas a un mercado en crecimiento, atento a la calidad y a la tradición.
Y de esta aventura empresarial nació una curiosa novedad: la aceituna Taggiasca se ha convertido en el ingrediente protagonista de un cóctel Martini servido en el célebre “Troppo Ristorante” de Lima, Perú.
El famoso cóctel, símbolo de elegancia y estilo cinematográfico —basta pensar en James Bond— ha encontrado un nuevo equilibrio de sabores gracias a un fruto de la Riviera Ligur.
Un toque italiano en el cóctel más icónico del mundo.
Un pequeño detalle, sin duda, pero también una señal del valor de las raíces, de la capacidad de unir culturas diferentes a través de los sabores auténticos.
Así, la aceituna Taggiasca, desde siempre orgullo de Liguria, hoy también es una embajadora del gusto italiano en el mundo.
Y detrás de este éxito hay una mujer que supo transformar la memoria familiar en un proyecto de vida, entrelazando pasado y presente, Italia y Perú, en una historia de identidad y renacimiento.
La cita es en Lima, Perú, con motivo de la feria anual “Camera di Commercio Italia-Perù (CCIPERU)”, en noviembre, para degustar los cócteles.